Tengo muchísima ansiedad, no tengo ganas de pararme; culpo al clima y los estragos de la gripe, pero sinceramente no creo que sea eso, un estimulante depresivo si, pero no la raíz del mismo. Ya no me quiero parar, creí que ya estaba mejor, que estaba dejando de olvidar, pero no puedo, me persiguen mis propios traumas, mi propia oscuridad. Que eterna soledad mental.Me doy el lujo de autodiagnosticarme con depresión porque mis ganas de morir desde los ocho años han sido constantes. Persistentes e Insistentes.
"No pienses en eso, no pienses en eso. Dios muéstrame la luz" me repito todo el tiempo. Sé que hay una razón para que yo exista, un propósito, Dios tiene un propósito para mí, lo sé. Si no fuera así, él me hubiera abandonado y no lo hizo, aun cuando lo negué, me burlé y busqué respuestas en lugares tormentosos, no me dejó. No me soltó durante todo el 2021, él cree en mí, solo hace falta que yo lo haga.
¿Qué hago aquí? ¿Por qué la gente se levanta tan gustosa? Un día me parece el mundo maravilloso y al otro día tengo una recaída. Lo peor es que no tengo tiempo para recaídas, no tengo tiempo para congelarme, no tengo tiempo para hundirme en mis pensamientos, pero es un vaivén de no querer vivir y tener una vida con pendientes. No quiero tener una vida con pendientes, quiero tener una vida maravillosa y probablemente ya la tengo, solo que no lo veo así.
Derrumbada, sola, feliz, trabajando, no lloro, me escondo, me cambio de ropa, me escondo entre las sabanas.
Es superfácil aconsejar a una persona cuando nunca has sentido las ganas de arrancarte la vida. Necesito medicación, necesito terapia. Sé que si este año no busco ayuda profesional, mi destino podría ser lúgubre y caótico y estoy CANSADA de que mi vida sea DARK and CREEPY.
Ilustración: corniesmith

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